En medio de la devastación causada por la serie de sismos que golpearon a Guatemala desde el pasado 8 de julio, una luz de esperanza llegó a Palín, Escuintla. La Fundación Castillo Córdova, brazo social de Cervecería Centro Americana, activó su reconocido programa Guatemaltecos ¡Al Rescate! (GAR) para atender de forma inmediata y solidaria a las familias que lo han perdido todo.

El viernes 11 de julio, un equipo de voluntarios y personal técnico se desplazó hasta la colonia Pinos II, donde según reportes oficiales de la CONRED, 72 viviendas sufrieron daños graves o moderados. Al menos 650 personas resultaron damnificadas, muchas de ellas forzadas a dormir al aire libre, entre carpas improvisadas y el eco de las réplicas que aún estremecen la tierra.

En este contexto de emergencia y vulnerabilidad, la Fundación instaló cocinas móviles de última generación, traídas desde España y diseñadas para operar en zonas de desastre. Con estas cocinas, se han comenzado a servir tres tiempos de comida diarios —desayuno, almuerzo y cena— para aliviar, aunque sea por momentos, el peso del hambre en medio del dolor.

“Nos instalamos en Palín desde el 11 de julio porque la situación lo exige. Familias enteras quedaron sin hogar, muchas pasaron noches enteras bajo la intemperie. Hoy nuestra misión es estar aquí, brindar alimentos calientes, pero también esperanza”, explicó Mauricio Hernández, gerente general de la Fundación Castillo Córdova.

La respuesta no ha sido improvisada. Desde su creación en 2001, el programa Guatemaltecos ¡Al Rescate! ha enfrentado más de 32 emergencias a nivel nacional, llegando a más de 800 mil personas en todo el país. Su experiencia, logística y capacidad de reacción lo han convertido en un referente en momentos críticos.

La operación en Palín es un esfuerzo conjunto: además del personal de la Fundación, participan las distribuidoras de Cervecería Centro Americana y la red de tiendas Super 24, que han facilitado insumos y apoyo logístico para la atención rápida de los damnificados.

El objetivo es claro: asegurar que ninguna persona damnificada se quede sin un plato de comida caliente durante esta crisis. Las cocinas móviles están equipadas para funcionar de forma autónoma y segura, incluso en entornos inestables, y tienen capacidad para atender a cientos de personas al día.

La emergencia aún no termina. El enjambre sísmico continúa, y con él, la angustia de miles de familias que hoy enfrentan la incertidumbre de no saber si podrán volver a sus casas, si sus hijos podrán regresar a la escuela o si sus medios de subsistencia resistirán la sacudida.

Pero gestos como el de la Fundación Castillo Córdova devuelven algo más que comida: devuelven dignidad, humanidad y compañía. Porque en medio de la tragedia, también se construye comunidad.

En los rostros de quienes reciben un plato caliente, hay lágrimas, hay agradecimiento, hay fuerza. Porque cuando la tierra tiembla, el corazón de Guatemala se une.

La Fundación reiteró que mantendrá su presencia en la zona mientras la situación lo demande y anunció que explora nuevas áreas de atención, siempre con el compromiso de estar donde más se necesita, cuando más se necesita.

En Palín, la ayuda no se detiene. Mientras muchos aún hacen recuento de los daños, otros ya sienten el alivio de no estar solos.

Por Noticias VR

Medio de comunicación en Guatemala

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