En el proceso de designación de gobernadores departamentales en Guatemala, una nube de controversia envuelve las ternas propuestas por los Consejos Departamentales de Desarrollo Urbano (Codede). La sociedad civil, representada ante estos consejos, ha lanzado fuertes críticas contra los aspirantes, acusándolos de vínculos con gobiernos anteriores y diputados en ejercicio, además de señalamientos por presuntos cobros y negociaciones políticas.
El presidente, Bernardo Arévalo, ha respondido ante estas críticas afirmando que la responsabilidad recae en los integrantes de los Codede, quienes deben asegurarse de que los candidatos seleccionados reflejen la idoneidad y honradez requeridas. Arévalo ha dejado claro que no aceptará candidatos que no cumplan con estos estándares, y ha advertido que en casos donde las ternas no satisfagan los criterios necesarios, el proceso se repetirá.
Sin embargo, la incertidumbre persiste. A medida que se acerca la fecha límite para la presentación de las ternas, el 1 de marzo, medios locales informan sobre posibles obstáculos legales que podrían retrasar aún más el proceso. En el departamento de Petén, se ha interpuesto un amparo en contra de la integración de la terna de candidatos a gobernador, mientras que el viernes pasado, los 14 alcaldes del departamento abandonaron una sesión del Codede en protesta por la exclusión en el proceso.
Expertos, como el ex presidente de la Asociación Nacional de Municipalidades de Guatemala (Anam), Selvin García, advierten que la repetición del proceso de selección de ternas podría prolongarse por uno o dos meses más, lo que podría generar un vacío de poder en las gobernaciones departamentales. García hace hincapié en la importancia de que la decisión final del presidente Arévalo sea objetiva y en beneficio de la gobernabilidad, evitando favorecer a grupos particulares.
Este retraso recuerda a episodios pasados durante el gobierno de Jimmy Morales, donde la elección de gobernadores se vio afectada por amparos presentados ante la Corte de Constitucionalidad. Mientras tanto, los gobernadores designados en el gobierno anterior permanecen en sus cargos, a menos que el presidente decida destituirlos y nombrar interinamente.
La incertidumbre y la tensión política se intensifican a medida que el proceso de selección de gobernadores se ve obstaculizado por disputas y cuestionamientos, dejando en el aire el futuro de la administración local en varios departamentos de Guatemala.
