Durante la Semana Santa, expresiones que ridiculizan a Cristo y los símbolos sagrados causan indignación entre creyentes y líderes religiosos.

Semana Santa es el tiempo más sagrado para los cristianos: es cuando se recuerda el sacrificio de Jesucristo, su cruz, su sangre y su victoria sobre la muerte. Pero mientras millones oraban y meditaban en el amor de Dios, otros eligieron burlarse abiertamente de esa fe. En Kiev, una drag queen imitó la aspersión de agua bendita en una discoteca, mientras sonaba “Judas” de Lady Gaga. No fue arte: fue burla. Fue desprecio. Coincidió con el festival LGBT “Sunny Bunny”, generando protestas de fieles heridos en lo más profundo: su amor a Cristo. Hubo enfrentamientos y arrestos, pero también un grito que se elevó: ¡basta de escupir en el rostro del Salvador!En San Francisco, el escarnio continuó. El colectivo “Sisters of Perpetual Indulgence” organizó un evento pascual con niños donde se sexualizaron figuras sagradas. “Jesús Atractivo”, “María Seductora” y hasta una “Virgen trans” fueron parte del show. Para muchos, no es libertad de expresión, es blasfemia pura. Es pisotear lo sagrado. Es convertir la cruz de Cristo en burla pública. Organizaciones cristianas denunciaron el acto como perverso y ofensivo. Líderes religiosos llamaron a los fieles a no responder con odio, sino con oración, firmeza y fidelidad. Porque aunque el mundo se burle, Cristo sigue siendo Rey. Su cruz no pierde poder. Su resurrección sigue siendo la luz del mundo.

Por Noticias VR

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